Restaurante Compartir

Hemos hablado mucho del nuevo proyecto de Xatruch, Casañas y Castro. Pero teníamos pendiente una entrada que se centrase en la carta de su nuevo restaurante.

El pasado miércoles, tuvimos la suerte de compartir mesa con Philippe Regol, Cristina Martínez y Txaber Allué. Con algunas de sus impresiones, vamos a contar lo que os podéis encontrar en Cadaqués.

Lo primero que nos gustaría destacar es que es una apuesta valiente, incluso arriesgada. ¿Qué se puede esperar de tres grandes de la cocina de elBulli? Se suele decir que la satisfacción es el resultado de restarle a la percepción las expectativas previas. Cuando uno espera mucho, es difícil no defraudar.

Cuesta imaginar cómo se enfrentaron a este nuevo reto. Es evidente que tenían ganas de desarrollar un proyecto propio, que pudieran compatibilizar con su trabajo en elBullifundation, pero alejado de la presión vanguardista.

Además, querían un restaurante para todos los públicos -el cubierto medio ronda los cuarenta euros- y en el que se sintieran a gusto. En definitiva, tenían ganas de ser libres, de hacer lo que les apetecía en ese momento, sin dejarse llevar por la presión de ser quienes son.

Un claro ejemplo de esa libertad es el nombre del restaurante. Es poco común utilizar un verbo y, cuando les preguntamos, respondieron con un simple: A nosotros nos gusta.

Como decíamos, ser libre es arriesgado. Están haciendo lo que querían hacer. Sí, se podía esperar un restaurante de vanguardia, algo de cocina creativa, pero no era lo que les apetecía. Han sido valientes y han apostado por “una cocina relativamente sencilla, comprensible y amable, únicamente salpicadas con cuatro toques asiáticos (soja, miso, shabu shabu de salmón) o de modernidad como un aire de miel“. Así la describía Philippe Regol en su blog, trás su primera visita.

José Carlos Capel publicaba en El País que quieren dejar claro que su “cocina no será ni pretenciosa ni difícil, en contra de la aureola de sofisticación que les precede“.

Así que eso es lo que encontramos en “Compartir”. Cocina sencilla, muy bien ejecutada, con alguna que otra “marca de la casa”. Nada más llegar, un refrescante cocktail de bienvenida, sangría de manzana con espuma de melocotón y un aperitivo, crujiente de arroz con polvo de gambas y algas. Ambos dejaban intuir lo que nos esperaba. Sabores reconocibles, presentaciones originales y pequeños detalles bullinianos.

Lo bueno de ir tan bien acompañado y de una carta diseñada para compartir, es que tienes la oportunidad de probarlo prácticamente todo. Empezamos el menú con dos ensaladas, una de tomates y fresas con parmesano rayado y albahaca y otra de endivias con gorgonzola, nueces y fruta de la pasión. Esta última recuerda a las clásicas endivias con roquefort y nueces.

Seguimos con un atún rojo “ibérico” con grasa de jamón, pulpa de tomate y caviar de aceite y unas magníficas anchoas con aceite de trufa, crema de maíz y caviar de aceite. Combinaciones muy acertadas que comentamos con Xatruch. La crema de maíz para acompañar las anchoas, todo un descubrimiento.

Había que probar las ostras y nos animamos con tres versiones, frías con vinagreta ahumada, frías a la japonesa y calientes con suquet. Uno no sabría con cual quedarse.

Suelen contar con platos fuera de carta, nos dejamos aconsejar y probamos unos langostinos de Sant Carles de la Ràpita con espuma de salsa rosa. Madalena de Proust.

Los buñuelos de bacalao con aire de miel no podían faltar. Crujientes y esponjosos. Navajas gallegas con miso y limón, producto, producto y producto. Excelentes. El “shabu shabu” de salmón y espárragos verdes invitan a participar, sumergiendo el salmón primero en la sopa de miso y después en una vinagreta.

Acabamos los salados con un arroz marinero, un arroz suelto y sabroso acompañado de alcachofas, rape, sepia y cigalas.

Los postres merecen especial atención, así que hay que dejar hueco para disfrutarlos. De los siete que hay en carta, probamos seis. La piña colada, los frutos rojos con su sorbete y sopa de lichis, la espuma de crema catalana con fresas, la tarta de quesos con sorbete de cerezas, el coulant de avellanas con sorbete de melocotón y los bombones líquidos con chocolate blanco y sorbete de mango.

Es evidente que estábamos entre profesionales y de lo que se trataba era de hacerse una idea de todo lo que se sirve en el restaurante. Con un par de entrantes para compartir, un arroz y un postre uno queda más que satisfecho.

Esperamos que, entre el texto y las fotos, tengáis un poco más claro lo que os podéis encontrar en Cadaqués. Somos conscientes de que es imposible describir con precisión un sabor, así que os invitamos a que probéis.

 

 

Comments (1)

  1. Me encanta el hecho de que sean platos para compartir y esa filosofía. Así ahorra el hecho de tener que andar probando los platos de los demás un poco a escondidas para no llamar la atención. Cosa que los tastaolletes hacemos mucho cuando estamos en confianza heh.

    Queda muy pendiente este restaurante :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>