El Mercado del Olivar de Palma

Los mercados de abastos son la máxima expresión del patrimonio gastronómico de cada comunidad. Recorriéndolos, no sólo conocemos mejor el territorio, sino como se expresa su ecosistema en cada estación del año.

Las localidades costeras tienen el valor añadido de disponer de una gran riqueza de productos del mar, asombrosamente diversos y con la garantía de servirse muy frescos.

En el Mercado del Olivar de Palma de Mallorca encontramos toda esa variedad que el Mediterráneo proporciona. Hortalizas, verduras, frutas, pescados y mariscos, carnes y embutidos, y como no, su genuina pastelería, con su indiscutible emblema: la ensaimada.

Bien sea para hacer la compra, o como actividad turística, este mercado estimula el apetito por la calidad de sus productos y resulta entrañable por el buen carácter de sus tenderos.

Lo que sin duda llamará la atención de quien pasee por sus calles, es la zona de pescados. Si se acude a primera hora de la mañana, puede verse el pescado que acaba de llegar de la lonja todavía respirando. Langostas y cigalas en movimiento y calamares que reaccionan cambiando el color al tacto, como cuando están en el mar.

Entre sus pescados autóctonos, destacan los impresionantes meros, también las enormes gambas rojas, la curiosa mussola vera, que pertenece a la familia de los tiburones y apenas mide unos 50 centímetros, y la gran cantidad de pescados de roca. Se encuentran además otros más habituales, como sardinas, gallos, pulpos, salmonetes, doradas o lubinas.

Si buscamos elaborar alguna de las recetas típicas de la zona, como el tumbet, encontraremos en estas fechas los ingredientes para prepararlo en su mejor momento; berenjenas, tomates maduros, calabacines, cebollas, pimientos, patatas y, como no, aceite de oliva virgen extra, del que Mallorca es un excelente productor.

Por supuesto, la riqueza de los frutales de la tierra se ve reflejada en las paradas del mercado. Melocotones, ciruelas, cerezas, albaricoques, melones o sandías.

Obligatoria la parada en alguno de los puestos de charcutería local para degustar la famosísima sobrasada mallorquina, en especial la elaborada con cerdo negro, una raza autóctona balear y que está catalogada y regulada como Denominación Específica Sobrasada de Mallorca de Cerdo Negro.

La ensaimada, el producto más emblemático de la gastronomía mallorquina, también tiene al cerdo como protagonista. Aunque a algunos les suene extraño, este bollo en forma de espiral, se elabora con manteca de cerdo, denominada saïm, del que deriva el nombre de ensaimada.

Como decíamos, pasear por el Mercado del Olivar de Palma es una buena forma de conocer lo más genuino del hacienda culinaria de Mallorca y un espectáculo del que se disfruta tanto observando, como degustando.

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